Muy a mi pesar, hablo sin incluirme en todo esta juerga porque una vez más, los que estudiamos ingeniería química tenemos que luchar contra todas estas distracciones y esforzarnos en aprobar alguna asignatura.
Pero bueno, hoy he tenido que coger el tranvía y una vez más os traigo uno de sus grandiosos inventos, si hace un tiempo fue el paradójico martillo rompecristales, ahora le toca al increíble techo transparente.
Ahí estaba yo, un espléndido y caluroso día de hogueras intentando imaginar de quien había sido la idea de poner un techo con el que poder ver las estrellas, fuera día o noche claro.
Esa fina línea es la sombra de la estructura y efectivamente, la parte de abajo disfruta de una perfecta protección mientras que la de arriba se encuentra con el sol abrasador.
Cosas de la vida, la gente pagando por sesiones de bronceado y yo consiguiendo un fabuloso moreno obrero gratis y gracias a las ideas del Tram de Alicante.


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